POLITICAS

Abriendo caminos

Siempre he considerado y vivido día a día el pasado y el presente y lo que me resta de vida (sólo Dios lo sabe) con amor inmenso, pero algo es cierto, a los 11 años que terminé mi primaria y por no existir la secundaria en la Isla de Coche, mi Sra. Madre hubo de enviarme a estudiar a Margarita, desde ese mismo día caminé sin muleta, sólo con un corazón erguido de esperanza y un estómago carente de algo de comer, agregando a esto la separación forzosa aún tan niño de mi vieja, pues ella en su humilde profesión de arepera, o sea cocinar arepas para luego venderlas, era su única arma que poseía para poder sustentar los gastos que ocasionaba mi estadía en Margarita.

Orlando Rodríguez

Siempre he considerado y vivido día a día el pasado y el presente y lo que me resta de vida (sólo Dios lo sabe) con amor inmenso, pero algo es cierto, a los 11 años que terminé mi primaria y por no existir la secundaria en la Isla de Coche, mi Sra. Madre hubo de enviarme a estudiar a Margarita, desde ese mismo día caminé sin muleta, sólo con un corazón erguido de esperanza y un estómago carente de algo de comer, agregando a esto la separación forzosa aún tan niño de mi vieja, pues ella en su humilde profesión de arepera, o sea cocinar arepas para luego venderlas, era su única arma que poseía para poder sustentar los gastos que ocasionaba mi estadía en Margarita.

A los 17 años bajo su llanto, con lágrimas que sequé con los trapitos que acostumbramos en la época, le dije: “Déjame buscar un horizonte viejita”, y como entendió que no podía convencerme para no alejarme, me dijo “Está bien hijo mío, que Dios y la Virgen del Valle te bendigan” y en el abrazo de despedida y un beso en mi frente me susurró en el oído “Recuerda hijo de mi alma, cueste lo que cueste, ve siempre con la verdad, esa te ayudará contra el que trate de hacerte daño” Te juro madre que estés, donde Dios te tenga en estos momentos, no te defraudaré y defenderé esa verdad aun cuando los enemigos puedan ser muy poderosos y llenos del peor mal que carcome nuestra sociedad, contra la maldad, el odio y la miseria vil y criminal que siempre trata de desvirtuar el camino hermoso de la vida que nos encomendó Dios.

Estoy consciente que me vienen días difíciles, no me importan, siempre será así, quizás unos más difíciles que otros. De todos modos esto siempre me ha servido para probar lo que llevo en mi corazón, cuyo tamaño no depende del sexo, sino de cómo fueron hechos por nuestros padres. Siempre he tratado de ser un apasionado por las causas y mayor aún mi apasionamiento para entregarme a ellas. La causa del hombre, debe ser siempre la de caminar y pensar con libertad, si en verdad pretendemos una sociedad de libres y de iguales, el reverso de los que piensan en amenazas, esclavitud y humillación.

Tengo la firme convicción desde que empecé a entender la vida de que sino lo logramos nosotros, al menos dejaremos el camino marcado para nuestros hijos, nietos y demás generaciones, forjaremos un ejemplo armonioso de justicia y de luz, y de nuestra conducta dependerá que cada existir sea una escultura para el amor, para la paz, modo común de estar, y la sonrisa toda la que sea posible, pues esa será un trino de aurora de los niños, su balbucencia campana de esperanza y sus lágrimas, estrellas bañando el firmamento.

Hablo de los días difíciles, porque es abrupto el camino que me espera y empinada es la cuesta, no obstante, la vida está en nuestra libertad, que radica en nuestra forma de ser y de pensar, esa es su cumbre y no hay mas que esa vía. Vamos pues sin miedo, al remonte, hacia la fila, hasta la misma cima, para poblar de bien a nuestro cielo.

Por eso te juro madre que nada ni nadie me hará olvidar tus dulces palabras, tu advertencia de que caminara siempre con la verdad. Hoy se avecinan viejita nuevas amenazas, pero recordando al gran Williams Shakespeare con aquel capitán de altura, yo también subiré a la punta del mástil y diré: Vengan vientos, vengan tempestades que estoy dispuestos a enfrentarlos.

Y Como Antonio Machado Seguiré Repitiendo:
“Caminante son tus huellas el camino y nada mas, caminante no hay camino se hace camino al andar. Al Andar se hace camino y al volver la vista atrás se ha de mirar la senda que nunca mas se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar”.
31/08/2009