Chávez es un experimentado estratega político que tiene una mano en el pulso de Venezuela y con frecuencia es capaz de establecer la agenda pública del país mientras desvía la atención de asuntos potencialmente dañinos para su posición. También ha encontrado formas de desactivar situaciones que podrían volcarse en su contra Christopher Toothaker
CARACAS (AP) — El altercado diplomático con Colombia ha llegado en un momento oportuno para Hugo Chávez, quien podría beneficiarse políticamente si consigue desviar la atención de los venezolanos de una recesión, de la inflación más alta en Latinoamérica y de una delincuencia rampante.
El presidente venezolano está incrementando su disputa con el aliado estadounidense en un aparente intento de alimentar el sentimiento nacionalista contra enemigos extranjeros previo a las elecciones legislativas de septiembre.
La semana pasada rompió relaciones con Colombia en respuesta a las acusaciones de que Venezuela se ha convertido en un refugio de guerrilleros colombianos, y sin perder tiempo buscó retratar tales aseveraciones como una conspiración peligrosa contra Caracas por parte de Colombia y sus aliados en Washington.
Es un discurso que ayuda a Chávez a jugar con el patriotismo de sus seguidores y a desviar la atención de acusaciones potencialmente dañinas. Su retórica ha sido particularmente fuerte, incluso para un líder acostumbrado a denunciar conspiraciones.
"Debo decir que la posibilidad de una agresión armada contra territorio venezolano, desde el territorio de Colombia, en este momento tiene una probabilidad como nunca la tuvo en todos estos años, yo diría que en 100 años", advirtió Chávez durante una manifestación de partidarios suyos el fin de semana.
"Yo estoy obligado a hablarle al pueblo la verdad; estamos amenazados por el imperio yanqui", agregó.
Chávez ha acusado desde hace mucho tiempo a Estados Unidos de tratar de derrocarlo desde que sobrevivió a un golpe de Estado en el 2002, y ha insistido en que sus preocupaciones sobre un posible conflicto armado son genuinas. Sin embargo, el enérgico contraataque verbal del mandatario -desde amenazar con cortar el suministro de embarques de petróleo a Estados Unidos hasta hablar de una posible guerra- también parecen políticamente convenientes.
Chávez tiene muchas razones por las cuales estar preocupado en casa: una inflación del 31%, una recesión que vio a la economía contraerse 3,3% el año pasado, una delincuencia desenfrenada y un escándalo que involucra miles de toneladas de alimentos encontrados pudriéndose o con fechas de caducidad expiradas en bodegas del gobierno.
Y el mandatario dice frecuentemente que en política, la mejor defensa es el ataque. Ya había intensificado sus discursos televisados en tiendas operadas por el gobierno para contrarrestar el escándalo sobre la comida antes de que empeorara la disputa con Colombia.
Chávez es un experimentado estratega político que tiene una mano en el pulso de Venezuela y con frecuencia es capaz de establecer la agenda pública del país mientras desvía la atención de asuntos potencialmente dañinos para su posición. También ha encontrado formas de desactivar situaciones que podrían volcarse en su contra.
En diciembre, detuvo rápidamente un escándalo bancario -el cual involucraba a un hermano de un ministro del gabinete y a varios empresarios acaudalados vinculados con su gobierno- despidiendo a un colaborador cercano, prometiendo llevar ante la justicia a otros sospechosos y etiquetándolos como ratas asquerosas que visten de corbata.
Teodoro Petkoff, editor de un diario opositor, argumenta que la mención más reciente de Chávez sobre un posible conflicto armado sólo es teatro político, y en un editorial reciente lo describió como una telenovela belicosa que busca transformar el asunto de Colombia en parte de la campaña electoral.
Chávez está tratando de retener un control mayoritario de la Asamblea Nacional en las elecciones del 26 de septiembre.
La legislatura ha sido dominada por los aliados de Chávez desde la pasada elección del Congreso en el 2005, cuando los principales partidos opositores boicotearon las elecciones. Desde entonces los legisladores partidarios del presidente han cumplido sus deseos, aprobando leyes que han quitado el poder a alcaldes y gobernadores opositores y evadiendo pedidos de investigación sobre presuntos actos de corrupción de funcionarios de gobierno.
Los líderes de oposición esperan incrementar de manera importante su presencia en la asamblea de 165 escaños para imperar sobre Chávez, a quien acusan de ser cada vez más autoritario y de arruinar la economía.
La percepción del presidente que tengan sus partidarios durante los próximos dos meses, y la forma en que maneje asuntos como el de Colombia y el escándalo de los alimentos, podrían tener un impacto en los resultados de lo que probablemente será una dura contienda política.
Chávez ya ha comenzado a atacar verbalmente a los gobernadores opositores de estados fronterizos que están exigiendo una investigación sobre los reclamos de Colombia.
TC
LA denuncia hay que investigarla
WASHINGTON (AP).- El jefe del Comando Sur estadounidense dijo el jueves que no tiene motivos para dudar de las evidencias presentadas por Colombia sobre la presencia de las FARC en territorio venezolano.
Lo importante ahora, añadió, es que Venezuela investigue las denuncias.
"Desde mi punto de vista, viendo la información que el gobierno colombiano ha suministrado, no tengo motivos para asumir que no es válido lo que estoy viendo", dijo el general Douglas Fraser al responder una pregunta de AP sobre la fiabilidad del material presentado por Colombia para denunciar la presencia de FARC en Venezuela.
"Creo que lo que es realmente importante es que Venezuela investigue las acusaciones y realice un esfuerzo conjunto, porque eso ayudará a validar la información", agregó el general tras pronunciar un discurso sobre seguridad hemisférica.
"Es una acusación que necesita ser tratada con seriedad, y en opinión del gobierno estadounidense, debe ser investigada de una manera seria. Lo que pediría es que Colombia y Venezuela aborden este tema en la arena diplomática".
El embajador colombiano Luis Armando Hoyos presentó la semana pasada fotos y vídeos para denunciar la presencia de un campamento de las FARC en territorio venezolano, a 23 kilómetros de la frontera binacional, de cuya presunta ubicación brindó las coordenadas geográficas.
Durante su intervención en una asamblea extraordinaria de la OEA, Hoyos solicitó la conformación de una misión internacional que verifique in situ.
El mandatario venezolano Hugo Chávez respondió inmediatamente con la ruptura de las relaciones diplomáticas con su vecino y rechazó la conformación de tal misión.
El embajador venezolano en Estados Unidos, Bernardo Álvarez, dijo el martes a la prensa que las autoridades venezolanas no han revisado las evidencias presentadas por Hoyos ni han visitado el sitio donde opera el supuesto campamento guerrillero, alegando que Colombia presentó una denuncia de manera inapropiada a través de un "circo mediático", en lugar de proveer la información discretamente a Caracas.
Venezuela convocó para el jueves una reunión extraordinaria de Unasur en Quito, con la idea de presentar una "propuesta de paz" sobre el conflicto interno colombiano, porque a juicio de Caracas el tema debe abordarse de una manera más integral, en lugar de concentrarse en denuncias específicas.
Sin embargo, el canciller colombiano Jaime Bermúdez calificó como intervencionistas las intenciones venezolanas de presentar tal plan de paz.
El Comando Sur es uno de los 10 comandos de combate adscritos al Departamento estadounidense de Defensa. Su misión es brindar planeación para contingencias, operaciones y cooperación para la seguridad en el Caribe, América Central y del Sur.
30/07/2010