En horas de la mañana de ayer la feligresía porteña acudió al acto de descenso del Santo Cristo de la Salud, cumpliendo con las tradiciones que forman parte de los devotos cristianos que hacen vida en la ciudad de Borburata. El evento, que anualmente se realiza en la comunidad desde 1951, contó con la presencia de un centenar de personas que año tras años acuden religiosamente a dar votos de su fe.
El acto llevado a cabo ayer se inició desde las 6:00 de la mañana con el repique de campanas y fuegos artificiales, a las 8:30 la santa eucaristía y finalmente a las 9:00 de la mañana presentación de la imagen y un concierto. Las actividades dieron comienzo a la celebración del Cristo de la Salud.
La información fue aportada por la presidenta de la cofradía del Santo Cristo de la Salud, Robertina Montiel, quien además anunció que el cierre de la festividad en honor al santo culminará el próximo 14 de septiembre.
En este sentido, Montiel comunicó que el acto central será para el mismo 14, cuando se desarrolle la misa solemne, que será presidida por el Nuncio Apostólico en Venezuela, Prieto Parolín, y concelebrada por Monseñor Reinaldo del Prette, administrador apostólico de Puerto Cabello, y el clero diocesano, a partir de las 10:00 de la mañana, donde esperan recibir a unas dos mil personas de todas partes del país.
Testimonios de fe
Ante la devoción que se evidencia cada año en la celebración en honor al Santo Cristo de la Salud, el equipo reporteril del “Diario La Costa” en la localidad quiso conocer acerca del porqué tanta veneración y los milagros concedidos.
Clara Gómez, quien pertenece a la comunidad de Borburata, comentó que su adoración proviene desde un milagro que el santo le concedió: “yo tenía problemas de salud y me aferré tanto a mi Santo Cristo que aquí estoy para contarlo”.
Además, comentó que en la semana de la celebración el ambiente en la localidad se torna espiritual, cordial, llena a los residentes y visitantes de paz.
Por otro lado, Rosa Guevara aseguró haber sido víctima de un paro cardiaco y ceguera, por lo que acudió a pedirle con fe al Santo Cristo de la Salud que cuidara de ella y la protegiera, “salí de esa crisis en la que me encontraba. Lo hice con fe y cada año vengo a cumplir con el santo al que le debo la vida”.
En lo que coincidieron las dos encuestadas es en que hay que tener fe para poder ver realizado el milagro, al tiempo que instaron a la colectividad a acercarse a la localidad para participar en los actos solemnes y en las Novenas.
Asmaile Cedeño
Fotos: Kevys Aponte
30/08/2010