Pasando por encima de la Constitución Nacional, el Presidente y su gobierno quieren llevar al país por el camino del socialismo marxista, que copa todos los espacios, es totalitario, y conduce a una dictadura, ni siquiera del proletariado, sino de la cúpula que gobierna. Contrariando la voluntad popular, que el 2 de diciembre de 2007 rechazó la propuesta de reforma estatizante y socialista de la Constitución nacional, a través de leyes inconstitucionales, se pretende implantar en Venezuela un régimen marxista, como abiertamente lo ha proclamado en repetidas ocasiones el Presidente. Tal conducta es inconstitucional e ilegal, pero sobre todo, atenta contra los derechos humanos, civiles y políticos de los venezolanos. El fracaso del socialismo marxista en otros países es más que evidente Gustavo A. Rísquez
En un comunicado enviado a los medios de información el cardenal Jorge Urosa Savino respondió a las palabras gruesas proferidas en su contra por el Presidente Hugo Chávez el pasado lunes durante los actos del Día de la Independencia de Venezuela. En él expresó que el Jefe de Estado “no tiene licencia para insultar, difamar o injuriar a ningún venezolano”, y además recalcó la pretensión del gobierno de implantar el socialismo marxista en el país a través de leyes inconstitucionales.
Urosa Sabino, quien se halla en Roma ejerciendo funciones como Cardenal, aseguró que "en varias ocasiones el Presidente me ha agredido verbalmente exponiéndome al escarnio público, (…) rechazo totalmente esas agresiones que desdicen de quien las realiza".
Al mismo tiempo reiteró sus denuncias de lo que está ocurriendo en el país. "Hoy respondo contra los ataques proferidos contra los obispos y contra mí porque más que rechazar ofensas se trata de denunciar el peligro que se cierne sobre nuestra querida Patria".
Socialismo marxista
El representante de la iglesia católica aseguró que “pasando por encima de la Constitución Nacional, el Presidente y su gobierno quieren llevar al país por el camino del socialismo marxista, que copa todos los espacios, es totalitario, y conduce a una dictadura, ni siquiera del proletariado, sino de la cúpula que gobierna”.
Urosa Sabino recordó en su misiva que la línea política que hoy aplica a través de leyes en el país el presidente Chávez fue rechazada por el pueblo el 2 de diciembre de 2007 durante el referendo constitucional.
“A través de leyes inconstitucionales se pretende implantar en Venezuela un régimen marxista, como abiertamente lo ha proclamado en repetidas ocasiones el Presidente. Tal conducta es inconstitucional e ilegal, pero sobre todo, atenta contra los derechos humanos, civiles y políticos de los venezolanos. El fracaso del socialismo marxista en otros países es más que evidente”.
Lea las declaraciones del Cardenal venezolano:
En Roma, donde me encuentro en cumplimiento de mis funciones como Cardenal para asistir a una reunión convocada hace varios meses, tuve conocimiento de los ataques del Presidente Chávez contra el episcopado venezolano y mi persona el 5 de Julio.
Lo primero que debo decir es que el Presidente no tiene licencia para insultar, difamar ni injuriar a ningún venezolano. En varias ocasiones me ha agredido verbalmente, exponiéndome injustamente al escarnio público. Rechazo totalmente dichas agresiones, que desdicen de quien las realiza.
Hoy respondo a los ataques proferidos contra los Obispos de Venezuela y contra mí, porque más que rechazar ofensas se trata de denunciar el peligro que se cierne sobre nuestra querida Patria. Sin presiones de ningún sector, y sin que nadie me mande a decir nada, sino obedeciendo sólo a la voz de mi conciencia como venezolano y como Arzobispo de Caracas ante la realidad que estamos viviendo, he emitido algunas declaraciones recogidas en algunos medios de comunicación social. Lamentablemente el Presidente, en lugar de reflexionar y ponderar los argumentos expuestos, y rectificar su línea de conducta, se limita a descalificar y ofender.
Pasando por encima de la Constitución Nacional, el Presidente y su gobierno quieren llevar al país por el camino del socialismo marxista, que copa todos los espacios, es totalitario, y conduce a una dictadura, ni siquiera del proletariado, sino de la cúpula que gobierna. Contrariando la voluntad popular, que el 2 de diciembre de 2007 rechazó la propuesta de reforma estatizante y socialista de la Constitución nacional, a través de leyes inconstitucionales se pretende implantar en Venezuela un régimen marxista, como abiertamente lo ha proclamado en repetidas ocasiones el Presidente. Tal conducta es inconstitucional e ilegal, pero sobre todo, atenta contra los derechos humanos, civiles y políticos de los venezolanos. El fracaso del socialismo marxista en otros países es más que evidente.
Por otro lado, la pretensión de copar todas las actividades productivas a través, por ejemplo, del progresivo acaparamiento de la importación, distribución y comercialización de alimentos, va en la línea de desmontar el aparato productivo nacional para que todos dependamos del gobierno hasta para comer. Eso ¿a quién beneficia? No a productores, campesinos y obreros venezolanos, sino a otros países, y, junto con el progresivo endeudamiento del país, conduce a la ruina de nuestra economía así como a una dependencia foránea, totalmente contraria a la necesaria soberanía alimentaria.
Preocupado por instaurar el sistema socialista marxista, el gobierno descuida sus tareas constitucionales primarias: proteger la seguridad del pueblo golpeado especialmente en los sectores más pobres por la violencia y la delincuencia; promover una mejor asistencia en el campo de la salud, co
nstruir y mantener la infraestructura de carreteras y medios de transporte, etc.
Por otra parte, y tocando otro tema aludido por el Presidente, el nombramiento de todos los obispos de Venezuela y del mundo está en manos de la Iglesia, y concretamente, en manos del Santo Padre, luego de serias consultas a la comunidad eclesial. Gracias a Dios no está en manos de los políticos. Así fue mi nombramiento como Arzobispo de Caracas, y luego, como Cardenal de la Santa Iglesia Romana. Además, los Obispos venezolanos estamos solidamente unidos en la tarea de servir al pueblo como testigos y embajadores de Jesucristo, y pastores del pueblo de Dios en Venezuela.
Los Obispos, al igual que todos los cristianos, somos constructores de la paz. Por ello, sin pretender asumir cuotas de poder ni convertirnos en operadores políticos, reivindicamos nuestro derecho a pronunciarnos sobre todo lo que tenga que ver con la vida y el futuro del pueblo venezolano. Queremos el bien, la convivencia y el progreso de Venezuela, con oportunidades para todos, sin exclusiones ni injusticias e intolerancia, con anhelos de unidad, bienestar, progreso y paz. Para eso trabajamos desde el punto de vista social, y por ello mantenemos una mano tendida para el diálogo y el encuentro.
Para finalizar, agradezco al episcopado venezolano, al Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Caracas, y a todas las personas y sectores que en este momento difícil me han manifestado su solidaridad. Y animo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a trabajar sin descanso y sin miedo, en el marco de la Constitución Nacional, porque en Venezuela reinen la fraternidad y la solidaridad, la libertad, la justicia y la paz.
Roma, 7 de julio de 2010.
Cardenal Jorge L. Urosa Savino
Arzobispo de Caracas
Monseñor Moronta
El Obispo de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, quien fue resaltado por el Presidente Hugo Chávez como “su candidato a Cardenal de Venezuela” en el mismo acto donde el Jefe de Estado atacó al purpurado Urosa Savino, respondió ayer desde el Táchira que “el Papa no me ha dado ningún nombramiento”.
Los comentarios del Obispo de esa región andina las recogimos de un material colgado en Internet por el Diario Los Andes, redactado por la periodista Mariana Duque. En el texto Monseñor reiteró que no ha sido nombrado Cardenal por el Papa, y acotó que si está en el exilio por haber sido mandado al estado Táchira como lo dijo el presidente Chávez, pide que siga el exilio
"El Papa no me ha dado ningún nombramiento. Él es el que me da los nombramientos, el último nombramiento que me dio el Papa fue el de miembro de la Congregación de la Doctrina de la Fe, pero que es para apoyarlo y para ayudarlo, y bueno yo fui nombrado Obispo del Táchira, hasta ahora no me ha llegado ningún nombramiento".
Así lo manifestó el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Monseñor Mario Moronta, en relación a las declaraciones emitidas por el presidente Chávez, en las que aseguró que él debería ser el Cardenal y no el Arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savino.
Asimismo, Moronta hizo referencia a las palabras dadas por el Presidente venezolano en las que aseguraba que haberlo mandado al Táchira era como estar en el exilio, y acotó que si estar en este estado es un exilio, entonces se quiere quedar en el exilio, pues reconoce la riqueza inmensa que tiene el Táchira, tanto desde el punto de vista cultural, humano, material y religioso. "Para mí esto no es un exilio, más bien todo lo contrario, es un premio. Yo le pedí al Santo Padre que me dejara aquí hasta que se acabara mi ministerio episcopal", agregó.
El Obispo de San Cristóbal cree que ante este discurso del presidente Chávez se debe imponer una vez más una palabra y una actitud que a su juicio no debe fallar nunca, como lo es el diálogo. Aseguró que está dispuesto a mediar en ese encuentro, pues a su parecer, descalificar al Cardenal no es bueno, primero porque es una persona y segundo porque no es un hombre indigno, ni un troglodita.
"El que yo no coincida con algunas personas, no me da una patente para descalificarlo. Mi solidaridad, mi amistad al señor Cardenal, e incluso si ustedes hablaran con él muchas veces nosotros en nuestras discusiones mantenemos opiniones diversas; podemos estar en opiniones diversas desde el punto de vista eclesiológico, pastoral y sin embargo no rompemos la unidad, porque para nosotros el mandamiento del amor es fundamental", acotó.
Mario Moronta informó que desde hace dos años y medio no tiene contacto con el Presidente de la República, porque cada quien está cumpliendo con su trabajo, y explicó que no siempre ha sido su guía espiritual, pero que sin embargo han tenido muy buenos encuentros, así como discusiones serias y desacuerdos. Por ello cree que es importante el diálogo en este momento.
Doctorado
Ayer le fue otorgado a Monseñor Raúl Méndez Moncada, el doctorado Honoris Causa en Educación, por la Universidad Católica del Táchira, en el Seminario de la Diócesis de San Cristóbal. En el acto se contó con la presencia del Gobernador del Táchira, la Primera Dama, Monseñor Mario Moronta, y las autoridades del rectorado de la UCAT.
El Obispo de San Cristóbal aseguró que este hecho enorgullece a la Diócesis porque se le reconocen los méritos a un hombre que ha sido un gran maestro no sólo de la fe, sino también de la cultura tachirense.
08/07/2010