Días atrás leímos en algunos diarios regionales y de circulación nacional: “Descubierta Película del Cómico Charles Chaplin”. La información provenía de una agencia noticiosa internacional y fue “reproducida” como llegó, lo cual es nada anormal, sólo por el hecho diferencial que el escritor, actor, productor y director británico Charles Spencer Hill no era cómico, sino comediante.
A lo que usted amigo lector pudiera pensar “ambos hacen reír, en fin lo mismo da”, peeero si vamos a lo etimológico del término los comediantes son los que hacen comedia y la comicidad la representan los cómicos que aún cuando los dos buscan el fin común de hacernos reír, si usted pasa al próximo párrafo por favor le explico.
Los cómicos te producen hilaridad o risa, mediante chistes cortos; ellos realizan una rutina en la que van desarrollando un conjunto de “cuenticos” chistosos que de forma programada van diciendo al público, ese mismo sistema con algunas variaciones de rigor del medio es usado en programas “humorísticos” de televisión y a eso se le conoce como “Sketch” o “Gans” que semana a semana se repite hasta agotarse la paciencia del telespectador. La comedia, que repito, es hecha por comediantes, requiere de una profunda elaboración creativa y tiene una historia con principio, medio y fin como mandan los antiguos (y aún vigentes) cánones griegos de la dramaturgia, en la que la acción se mueve por el régimen de las situaciones de los personajes en un capítulo en particular, y no se repite en la semana siguiente, se mantienen los mismos personajes o caracteres dramáticos en los mismo lugares (locaciones) pero con otra historia.
Si usted esta en este párrafo es por que leyó el anterior y con él nuestra “explicadera”, lo que agradecemos con sinceridad. La película “descubierta” es un cortometraje del personaje Charlot (caracterizado por Chaplin), que dura diez minutos y aparece en la lista de las películas hechas por le co-me-di-an-te británico, es quizás la segunda o tercera cinta en la que actúa Chaplin para la casa realizadora Kinston, y en la misma el hoy clásico Charlot no es el protagonista. El coleccionista e historiador que es el propietario de “Cazadores de Ladrones”, nombre de la película, la había adquirido en una subasta y pensó que en la lata solo habían viejas películas de los Estudios Kinston de la era del cine mudo y al abrir el recipiente: sorpresaaaa…! de inmediato reconoció la pieza. Todo esto es extraído del “cable” que en lo anecdótico no me mueve a contar nada más.
Mas no deja de asombrarnos la ligereza, como estas transnacionales del negocio noticioso dan un tratamiento desconsiderado con la diferencia de géneros que componen el celuloide, así “confunden” misterio con suspenso, terror con horror, comedias románticas con “películas de amor”, etc. Decimos que no dejamos el asombro, por cuanto estos monstruos cuentan con periodistas especializados en las distintas fuentes de la información, además que lo de Chaplin viene de los “Estados Juntos” donde está la meca del cine y en este segmento hay redactores de todos los calibres, por lo que uno no entiende lo sucedido.
En próximas entregas de estas culebrillas de los viernes, nos permitiremos hablarles de la vida personal y artística de uno de los actores más fascinantes de los mas de cien años del cine, quien fuera perseguido por el FBI y resultara víctima de sus “enredos” de alcoba con féminas indebidas en momentos no indicados de una sociedad sajona presa del frenesí anticomunista y atávicos valores morales casi medievales… chao.
Javier Mendoza
13/08/2010