En estos días, en que acá en Venezuela y sobre política gestionaria vuelve a hablar la Apostólica y romana, a través de los altos jerarcas de su iglesia, específicamente en la voz del cardenal Jorge Urosa Sabino, debo expresar en que no importa que las miras de esas expresiones sean eternamente iguales de las que tuvo establecido en Roma por Inocencio III en 1204,
Bastaba que ellas fuesen conformes a la usurpación del poder y de los opresores, no importa que obedezcan a las políticas satánicas del imperio y sus seguidores que en nombre de Dios, han pretendido dominar a los pueblos que hoy se muestran rebeldes ante el Rey de las mentiras. No importa que sus tribunales que aún se creen santos, hallase con los pies las leyes del evangelio; se trata pues de que somos en tierra de Bolívar, un pueblo que está lo suficientemente claro que su divisa es la libertad y que la lucha por la independencia continúa.
Se afirma cada vez más, que a través de la historia católica y apostólica, opresora y usurpadora del código de esa libertad, han prostituido la caridad en égida, como argumento de los que buscan diabólicamente poderes políticos en el mundo. Es aquí el origen de las más tristes páginas de la historia, que nos presenta la intolerancia religiosa de España, fuertemente contrarios conforme a los preceptos de Jesucristo, llevando la falsedad contra los pueblos. En este sentido, por dondequiera que abramos aquel código de vida y de salud que nos dejo el Salvador del género humano, no encontramos otra cosa que consejos, benevolencia, amor fraternal y es imposible que el Evangelio, que es la ciencia de la caridad, pueda aconsejar la violencia ni la exclusión como el caso político que vivimos, en donde esos algunos jerarcas eclesiásticos, actúan como cómplices imperial, en contra de la tranquilidad gestionaría revolucionaria. ¿De qué medio usaron Jesús y sus Apósteles para propagar la verdad? ¿Cuál fue la conducta de nuestro Divino Maestro, aún para con el que le negó y el que lo vendió? Una ojeada amistosa produjo el arrepentimiento de aquel, y este no fue juzgado sino al fin de sus días.
¿Qué se creen algunos altos jerarcas del catolicismo, cuando actúan apegados a los poderosos satánicos capitalistas? Cada hombre será responsable para adorar al Dios verdadero, no es esto puramente una convención humana, sino que está fundamentado en el mismo texto sagrado. Cuando los discípulos (Jacobo y Juan) dijeron al Redentor que hiciese llover fuego sobre Samaria, en donde no les querían recibir, les respondió aquel Dios de paz diciéndoles: “Ignoráis cual debe ser el espíritu que os anime” “El hijo del hombre no ha venido a perder a las almas, sino a salvarlas”. El, a cada paso decía a sus discípulos: “Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo; porque yo no he venido a juzgar al mundo, sino a salvarlo. El que me desprecia y no oye mis palabras tiene quien le juzgue; ellas mismas le juzgaran en el día final. “yo no vine a que me sirvieran, vine a servir”.
De manera pues que deberíamos de observar al Clero Venezolano, que actúa sin el espíritu del Evangelio, contradiciendo el precepto del apóstol Juan, que agobiado ya con el paso de los años y con las conciencias de una vida laboriosa y perseguida; no hacía más que predicar: “Mis hijitos, mis muy amados, pues que Dios nos ama tanto a todos, amémonos también los unos a los otros”. ¿Persigue acaso el Cardenal Urosa Sabino y otros que como él, que hablan en contra de las políticas de Justicia Social de nuestro gobierno presidido por el Comandante Chávez? ¿Vela el Clero por los intereses del país y su gente? ¿Son realmente defensores de la verdad, bajo todas las ciencias y todos los cristianos que en distintas denominaciones hay en cada parte del mundo? Reflexionemos al respecto…
Es un brillante ejemplo de gobernabilidad popular y de soberanía histórica, de generosidad, de amor fraternal y de verdadera calidad humanista; nuestra República hoy, independientemente de esos opositores y de nuestros propios errores que han encontrado cobija, no solo en algunas opiniones de esos altos jerarca católicos, sino en su amo, que es el gobernante de la oscuridad, el que constantemente acecha la salud de la nación. Pueblo alerta, alerta que camina, ya que vacilar en temerle a Dios, es perdernos…
Activista político Morón (*)
17/07/2010