Letras de Aire
El Guerrero de la Oscuridad
No sabe a ciencia cierta que es lo que quiere hacer con su vida. Se levanta con la alarma de su celular y lo primero que siente es que un gran peso se le viene encima.
El guerrero de la oscuridad se queda varios minutos en la cama pensando en todas las cosas pendientes, las diligencias que hay que hacer y cuantos días faltan para la próxima quincena. Al levantarse se persigna con resignación y se encomienda a unos santos que heredó de su familia, santos un poco gastados pero que sirven para aplacar la incertidumbre de la mañana.
El guerrero de la luz sabe que la buseta vendrá llena, sin embargo confía en su capacidad de escurrirse entre la gente para ubicarse en la parte de atrás. Sabe que en la cocina, allá en el fondo, siempre se baja alguien en la próxima parada. Guarda su pasaje preciso para evitar que el colector le entregue en el vuelto los billetes más sucios y deteriorados. No le importa escuchar las cornetas retumbando con la música de letras estúpidas. No le para a la letra, ni tampoco a la música. De vez en cuando hasta le sigue el ritmo golpeando el asiento con los dedos. El guerrero de la oscuridad hace tiempo que se volvió insensible a las canciones. No le dicen nada.
Cuando se baja, lo primero que hace antes de empezar a caminar es fumarse un cigarro. Se para en la esquina de la panadería y se queda viendo el movimiento de la calle como si contemplara un mecanismo. De pronto recuerda que tiene que pasar por el abasto de los chinos a ver si llegó la margarina. El guerrero de la oscuridad come margarina untada en arepas.
En el trabajo saluda a la gente de todos los días pero no le pone entusiasmo a sus palabras. Ya es bastante tener que verlos todos los días. El guerrero de la oscuridad no compra el periódico pero siempre se las arregla para que alguien le preste un ejemplar. Lee los titulares pero nada le sorprende. Es lo mismo todos los días. Todo parece echado a perder, el país es un caos y un remolino de malas noticias, pero milagrosamente, su vida es otra cosa. Su vida más bien es insípida y se deja colar. No le importa el gobierno, ni sabe que quiere decir PIB. Lo que si le atrae son las noticias de los muertos de la ciudad. Lee con detalle como fue que le dispararon a alguien presuntamente por ajuste de cuentas y como fue que encontraron el cuerpo tirado en algún monte. El guerrero de la oscuridad conoce a un chamo que le mataron un primo así. Y hasta lo grabaron con un celular. Por ahí anda el vídeo. Después pasa a la página de los deportes y revisa como va el desempeño de los jugadores criollos en las grandes ligas. El fútbol español le da ladilla.
El guerrero de la oscuridad está afiliado a un plan para su celular pero igual se la pasa pensando en cuanto saldo tiene. Tiene que comprarle dos tarjetas para sus dos hijos esta misma semana porque si no lo hace, su mujer se lo va a reclamar cuando la vea. Ella está pasando unos días con su mamá y le dejó encargado un montón de cosas. El guerrero de la oscuridad piensa en tomarse unos tercios este fin en la licorería del chino para bajar un poco la presión. Allí los venden más baratos y siempre están fríos. El guerrero de la oscuridad no bebe cervezas en botella chiquita, lo de él son los tercios negros. Cerveza de varón.
Hace tiempo que no va a la playa y no recuerda la última vez que salió con la familia a comer juntos pollo asado con hallaquitas. Se gasta un realero en una tontería y después queda pegado al sartén. Últimamente lo que le provoca es ver cable y de vez en cuando intenta probar suerte en el bingo. La última vez coronó unos militos pero se le fueron ahí mismo. El guerrero de la oscuridad cree en la rachas pero está consciente que tiene que sacar al la mujer y a los muchachos de vez en cuando. Mientras tanto la vida sigue y hay que echar pa´lante.
El guerrero de la oscuridad no sabe que existe un tal Paulo Coelho que se hizo millonario escribiendo acerca del guerrero de la luz
jespino1@hotmail.com
06/03/2010