Ya se inicio formalmente la campaña electoral hacia la asamblea nacional; de nuevo vamos todos contra las fuerzas del imperialismo y por la conquista de nuevas voluntades para la revolución. En este nuevo reto que se nos presenta para el 26 de septiembre, las fuerzas revolucionarias tienen 2 objetivos históricos:
defender la paz y profundizar la revolución, ambos están ligados y condicionados por las circunstancias políticas (correlación de fuerzas) y por los saltos de conciencia del pueblo trabajador; para lo cual estas elecciones serán un termómetro y un dispositivo hacia nuevas formas de lucha y situaciones. ¿Recuerda que la única elección que hemos perdido fue porque nos quedamos acostados? Ellos nunca nos han vencido. ¡Bueno! No lo escribo por prepotencia, sino porque la historia tiene sus cosas. La pela es peleando. El enemigo político que tiene la revolución se vale de todo argumento para atacarla. Grita mentiras, sandeces, frustraciones y dolores. La oposición ha comprendido que la base de su movilización electoral no es la crítica vulgar contra el gobierno, sino la máxima intimidación hacia sus propias fuerzas, para lo cual utilizan el rumor de la inseguridad, el totalitarismo y ciertas tomas de calles y actos de desestabilización que ya se están dando en el país y que se preparan con mayor fuerza. Para preservar la paz, los revolucionarios deben desarrollar y culminar la “misión demolición” con un éxito inaudito, que reduzca a la derecha a un mínima expresión electoral ganando las dos terceras partes de la AN; para esto existe una gran posibilidad, pero en todo caso depende de si nuestros candidatos comprenden la expectativa que ha movilizado, que emociona y moviliza hoy al pueblo trabajador. Nuestros candidatos deben entender que el nuevo periodo en la asamblea nacional debe ser en realidad el nuevo periodo de la revolución popular; dado que han venido madurando las condiciones de conciencia de las masas a través de la practica revolucionaria, a través de los múltiples espacios de participación; este pueblo sabe muy bien que sus problemas medulares, sus gangrenas no los resolverá esta estructura de gobierno, ni este estado, ni la asamblea nacional; la praxis revolucionaria los hizo inconforme, por ello quieren ir más allá, que nos propongamos transformaciones estructurales; este pueblo no quiere ser un espectador de la historia, sino que la necesita toda para hacer justicia; ahora el pueblo pide ser legislador, pide ser gobierno, el pueblo se está planteando el tema del poder. Y efectivamente es solo con un nuevo poder que solucionaremos las grandes calamidades sociales; el pueblo se plantea el poder para liquidar la violencia delincuencial y narco- paramilitar; el poder para castigar la ineficiencia, la corrupción y la burocracia; el poder para desarrollar las ciencias y colocar a las universidades al servicio del desarrollo de la patria; el poder para lograr un sistema público de salud de calidad, poder para apagar la mentira mediática, para derrotar las calamidades como el desempleo, la pobreza, el poder para impulsar una revolución agraria, el poder para que la mujer se libere del machismo, del patriarcado, poder para que el joven tenga oportunidades de cultura, trabajo digno, estudio; el pueblo no quiere reformas; quiere y necesita la revolución. Este 26 de septiembre tenemos que votar rojo rojito por nuestros candidatos completos del PSUV, tanto voto uninominal como voto lista, para consolidar leyes que le dan todas las herramientas a un pueblo emancipado, que salió de terapia intensiva para hacer grande a Venezuela y a Latinoamérica entera. Por ello estamos obligados a Ganar así que compatriotas Miriam Pérez Diputada por voto Nominal y Francisco Ameliach por Voto Lista!
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31/08/2010