CULTURA

Merecedor de un Premio Pulitzer y un Nobel de Literatura
Ernest Hemingway: Un periodista más allá de las fronteras


La polifacética personalidad de Ernest Hemingway y su continuo peregrinar por el mundo, que reflejó con perfección y vigor en sus crónicas y novelas, dieron enorme popularidad a su figura.

Ernest Miller Hemingway nació en Orak Park, un suburbio de Chicago, Illinois, Estados Unidos, el 21 de julio de 1899. En un acto de rebeldía contra el convencionalismo de su entorno, decidió no acudir a la universidad y se hizo periodista, profesión que no abandonaría nunca.

Participó como conductor de ambulancia en la Primera Guerra Mundial, durante la cual fue herido. Después de recuperarse, contrajo matrimonio con la primera de sus cuatro esposas y marchó como corresponsal del Toronto Star a París, donde se relacionó con literatos como sus compatriotas Francis Scott Fitzgerald y Ezra Pound.

En 1925 apareció en Nueva York su colección de cuentos En nuestro tiempo y al año siguiente la novela Siempre sale el sol, relato de las andanzas de unos estadounidenses por Francia y España, que le valió la fama. En esta novela consagró la frase de "la generación perdida", con la que se designó desde entonces a los inquietos intelectuales estadounidenses de la década de 1920. Por otra parte, la novela mostraba ya dos de las constantes de la narrativa de Hemingway: su estilo -ágil, preciso y, al mismo tiempo, lírico- y su concepción de la vida como un continuo riesgo, una aventura a la que es preciso entregarse intensamente y adquirir así el valor necesario para hacer frente a la muerte.

Durante la Segunda Guerra Mundial realizó tareas de contraespionaje en Cuba, regresó a Europa como corresponsal de guerra y una vez finalizado el conflicto se estableció en aquella isla antillana. En esa época escribió dos magníficas novelas, Al otro lado de río y entre los árboles y El viejo y el mar, que le valió el Premio Pulitzer. En esta obra Hemingway entonaba un canto a la dignidad humana en la figura de un anciano pescador que captura, tras encarnizada lucha, un pez espada y ve luego cómo éste es devorado por los tiburones. Narrada con un estilo de gran belleza, que evoca los reflejos de la luz y del agua, las sensaciones físicas de la pesca, tan sencilla historia es perfecta expresión del lema de Hemingway: "Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado". Dos años más tarde recibió el Premio Nobel de Literatura.

En 1959 el escritor abandonó Cuba y se instaló con su cuarta mujer, Mary Welsh, en su nueva casa de Ketchum, Idaho, Estados Unidos. Por entonces sufría ya problemas mentales, y tuvo que ser hospitalizado dos veces a causa de procesos depresivos, que finalmente no pudo vencer, pues se suicidó en su residencia el 2 de julio de 1961.

Su vida y su obra ejercieron una gran influencia en los escritores estadounidenses de la época. Muchas de sus obras están consideradas como clásicos de la literatura en lengua inglesa.

21/07/2010

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