PERIODISMO CIUDADANO

Escenario de grandes acontecimientos
Estado Trujillo: Tierra de espléndidos y múltiples lugares

CARACAS.- Los cuicas, cuyo nombre significa hombres, hermanos, eran personas muy organizadas, solidarias y trabajadoras, que vivían en las tierras medias y altas en diversas comunidades de agricultores (cultivaban maíz, papa, yuca, ocumo, güaje, apio, batata, tabaco, cacao, entre otros) y artesanos con una lengua en común, lo que les daba una clara identidad.

Muchos de los nombres de lugares y comarcas recuerdan los nombres de las principales tribus o de sus jefes: Boconó, Mucas, Tonojó, Monay, Tirandá, Mitisú, Marajabú, Isnabús, Estiguates, Tostós, Niquitao, Burbusay, Carache, Chejendé, Miquimbós, Jajó, Durí, Esnujaque, Escuque, Isnotú, Mosquey, Moporo, Tomoporo, Betijoque y muchos otros.

Esta tierra atrajo temprano a los conquistadores y el 9 de octubre de 1557 fue fundada Nuestra Señora de La Paz de Trujillo en el sitio de los escuqueyes (hoy Escuque) y luego de andar errante por varios lugares encontró su asiento definitivo en el valle de los mucas.

La colonia, sobre todo en los primeros tiempos (siglos XVI y XVII), fue de una febril actividad. Trujillo era uno de los 17 Partidos Capitulares de la Provincia de Venezuela y existían los cabildos de blancos y de indios. "El de Trujillo es el primer cabildo de la Cordillera", afirmó Mario Briceño Perozo. Fue tal la prosperidad de la ciudad que atrajo la avaricia de los piratas y corsarios. En 1666 el francés Le Olonais la trata de asaltar, pero sus valerosos defensores la salvan. Doce años después, en 1678, el pirata Francisco Esteban Granmont de la Mote logra entrar a la ciudad y la saquea e incendia con particular crueldad.

Para los años cuando se inicia la gesta de la Independencia, la entidad había recuperado gran parte de su prosperidad y aquí encuentran terreno fértil los aires de libertad. El 9 de octubre de 1810, a doscientos cincuenta y tres años de la fundación, el Cabildo de Trujillo convoca una asamblea de ciudadanos para escuchar a fray Ignacio Álvarez, natural de Escuque y párroco de Betijoque, quien disertará sobre los sucesos de España y sus repercusiones en Venezuela.

Luego del debate correspondiente, los allí presentes declaran la autonomía de la provincia de Trujillo, designan un Cuerpo de Electores y éste designa la Junta Suprema de la Provincia de Trujillo. Un mes después eligen al diputado que representará a la nueva Provincia en el primer Congreso Constituyente de Venezuela y allí Trujillo se gana la estrella que ostenta en la Bandera Nacional.

El primer Congreso Provincial de Trujillo se instala en el mes de agosto de 1811 y el 2 de septiembre de ese mismo año, en la Sala Consistorial de la ciudad, se proclama la Constitución Provincial de Trujillo, tres meses antes que la primera Constitución Nacional.

Los trujillanos pagaron caro su adhesión a la causa independentista y en los primeros años de la guerra ya cuenta con numerosos mártires, la mayoría de ellos protagonistas de los sucesos de octubre de 1810.

Trujillo es escenario de grandes acontecimientos y el propio Libertador Simón Bolívar lo visita en cuatro oportunidades: en 1813, en 1820 y dos veces en 1821. Destacan por su importancia los combates en la Campaña Admirable en El Colorado (cerca de Escuque), en Betijoque, Ponemesa, Agua Santa, El Cequión, en Agua de Obispos, y en particular la Batalla de Niquitao.

En la ciudad de Trujillo, el día 15 de junio de ese año, Bolívar dicta la famosa Proclama de Guerra a Muerte en la casa de don Jacobo Roth, donde hoy funciona el Centro de Historia con un importante museo. El 25 de noviembre de 1820 son suscritos los Tratados de Trujillo de armisticio y de regularización de la guerra, los cuales son ratificados dos días después por el General Simón Bolívar y el jefe Español Pablo Morillo, en el pueblo de Santa Ana. En 1821 se reúnen en la ciudad de Trujillo Simón Bolívar y el obispo de Mérida, Dr. Rafael Lasso de la Vega, en la primera reunión oficial entre la jerarquía de la Iglesia Católica y el líder de la independencia.

Luego de consolidada la nueva República, la población trujillana no encuentra sosiego y son los caudillos locales los que llenan de violencia las tierras trujillanas, hasta principios del siglo XX, cuando Juan Vicente Gómez impone la paz. Son famosos los caudillos trujillanos, entre los que se destacan el general Rafael Montilla, llamado El Tigre de Guaitó; el general Juan Bautista Araujo, conocido como El León de la Cordillera; los doctores y generales José Emigdio González, Rafael González Pacheco, Francisco Vázquez, Rafael Gabaldón y Leopoldo Baptista.

Trujillo es reputado por su cultura y por el destacado relieve de sus intelectuales, el Estado Ateneo se le dice gracias a sus numerosos ateneos, todos nacidos y sostenidos por su comunidad cívica, entre los cuales destacan el Ateneo de Trujillo, el de Valera, el de Boconó, el de Betijoque, el Ateneo Urdaneta de La Quebrada, la Institución Escuqueña, el de San Lázaro, el de La Mesa de Esnujaque, entre otros.

Es larga la lista de sus intelectuales, entre quienes se cita: el Dr. José Gregorio Hernández, Rafael Rangel, monseñor Jesús Manuel Jáuregui Moreno, Mario Briceño Iragorry, Arnoldo Gabaldón, Joaquín Gabaldón Márquez, Rafael María Urrecheaga, Caracciolo Parra y Olmedo, Américo Briceño Valero, Eusebio Baptista, Laudelino Mejía, Mario Briceño Perozo, Aura Salas Pisani, Hernán Méndez Castellano, Emigdio Cañizalez Guedez, Rafael Ramón Castellano, Asdrúbal Colmenares, José Antonio Abreu, Ana Enriqueta Terán, Adriano González León, Francisco Pérez Perdomo, Antonieta Madrid y muchos otros.

Los creadores populares pintan, tallan, tejen y moldean multicolores obras de arte que han dado fama a Trujillo y la convocatoria de la Bienal Salvador Valero los reúne para admiración de todos.
Trujillo ofrece al país gran variedad de hortalizas, tubérculos, frutas y flores propios de climas frescos, además de café y caña de azúcar. En sus dilatadas zonas bajas produce carne y leche de buena calidad, así como sus renombrados quesos. Asimismo, es importante productor de sílice, caliza y arcillas y sus derivados de envases de vidrio, cemento y materiales de construcción. Los hidrocarburos representa un potencial de producción de alrededor de doscientos mil barriles diarios de petróleo liviano y cuenta con altas reservas de gas.

El turismo puede ser una importante actividad económica gracias a su rica variedad paisajística, apreciada herencia cultural, la red de pueblos típicos, sus sitios históricos, sabrosa gastronomía, aguas termales, la presencia del Venerable Dr. José Gregorio Hernández, el Monumento a la Virgen de la Paz, las fiestas tradicionales, artesanía y muchos otros atractivos. El baile folclórico más popular es el de San Benito, particularmente en la llamada Zona Baja y es una alegre parranda decembrina de numerosos tambores llamados chinbangueles, a cuyos golpes bailan todos.

Las locainas son bailes donde se teje con multicolores cintas una larga vara y los bailarines van disfrazados de diversos personajes. El baile de los enanos y la muñeca de la Calenda provienen de los ritos de los indígenas que habitaban lo que actualmente son los pueblos de Santiago y San Lázaro. Los pesebres, las misas de aguinaldos, la Natividad y luego las paradas o búsquedas del Niño alegran diciembre y enero.

La fiesta de los Reyes Magos es famosa en San Miguel de Boconó, así como la del Niño Jesús de Escuque el 14 de enero. La Semana Santa viviente es tradicional en Tostós y también se celebra en Tres Esquinas (cerca de Trujillo), La Quebrada y otros lugares. La celebración del carnaval es muy vistosa en Boconó, por los desfiles de carrozas y en Trujillo por los vestidos de fantasías en los bailes de la ciudad.

Trujillo es buen lugar para comer. Entre sus platos destacan los tradicionales pollos a la brasa con mojo, arepa y cuajada, los panes y amasijos de Boconó, las acemas caracheras, las carabinas (hallaquitas de caraota) de Mendoza Fría y de Quebrada de Cuevas, las chulas de Niquitao, las roscas de agua de La Puerta, el queso ahumado en los páramos y el ají trujillano en todas partes. Con el apio criollo se hacen maravillas como cremas y dulces. La sopa de arvejas es tradicional, así como la pisca y diversos tipos de sancochos. En postres destacan los dulces de zapallo o cabello de ángel, las conservas de cidra, el currechete (dulce de papelón con queso que se sirve el día de San Juan Bautista) y luego de un buen condumio, viene el cafecito colado.

Gente amable y culta, hermosos paisajes, pueblos típicos, sabrosa gastronomía, variada artesanía, generosa biodiversidad, ricas tradiciones, aguas termales, lugares de culto, Trujillo es, en fin, una tierra de espléndidos y múltiples lugares.

29/01/2010

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