Grandes baúles antiguos había desparramados por doquier en esa lúgubre habitación. Alejado del grupo, Xandru, un clérigo, detrás de una columna creyó divisar un objeto brillante y agachándose hacia él pudo sentir que su cabeza era golpeada. Inmediatamente después, sus manos y tobillos eran atados. Así en vilo fue alzado, colgado de un tronco que dos sombras negras, en cada punta, lo transportaban.
Xandru aturdido como estaba no sabía por dónde iba, pero comenzó a tratar de patalear y a retorcerse. Esto hizo que sus fuerzas se fueran agotando. Se puso a pensar si sus compañeros habían corrido tambien su misma suerte.
El cuerpo del hombre se balanceaba y la difícil posición para respirar le hizo adentrarse en tiempo pasados, para ver si así amenguaba su dolor y angustia... Sorpresivamente, ante sus ojos la imagen de su amada Inés se posó ante él y comenzó a hablarle, sin darse cuenta, en voz alta:
-Inés, amor, sólo un hilo de vida me queda y no quiero dejar de decirte que jamás te he olvidado. El amor hacia ti es infinito y único. Lástima y perdón, bonita, que en este momento me estoy dando cuenta...El desgarro de sus articulaciones y el color azulado de la piel del herido demostraban que a este, sólo minutos le quedaban..Repitiendo el nombre de su amada la mirada ya perdida él tenía...Así fue que cierta liviandad comenzó a sentir en su cuerpo y un perfume a jazmín a rodearlo comenzó.
Decidida la bruja Inés, ayudó a reincorporarse a su también, inolvidable amado. De su bota de cuero un líquido sanador dulzón le dio al agonizante hombre. Un conjuro paralizante la bruja había lanzado contra los enemigos y por unos minutos este perduraría.
Xandru sus energías iba recuperando y al verse en brazos de su amada le pedió a ella que se acercara y sellaron este momento con un beso siendo éste el más importante de sus vidas. Luego, emocionados sus rostros acariciaron e Inés con un dulce susurro en el oído de él le dijo: - Debemos irnos, amor.
Atolondrados pasos sintieron acercarse y la pareja se dio cuenta que los amigos de Xandrú, a los gritos, entre los solitarios pasillos a él lo buscaban.
_ Amigos, por aquí- les gritó.
Con mirada sorprendida tres clérigos llegaron al lado de los recién reencontrados.
-Junto a Inés he decidido irme - les dijo Xandru. Mi amor es todo para ella. Una mirada dirigió a su enamorada y el recuperado hombre prosiguió diciendo:
-Por favor, protéjanse y huyan, si no las fuerzas del mal a sus espaldas tendrán en segundos.
Y por último agregó con una voz potente y despojándose de su largo hábito que dejó caer al húmedo suelo. - Un brujo, desde ahora seré.
Abrazándose con todas sus fuerzas, los enamorados, girando en un sinfín de vueltas, entre una niebla de blancas estrellas, se esfumaron mientras nerviosos los clérigos huían para no ser capturados.
Fotos
17/02/2010