PERIODISMO CIUDADANO

La guerra social, en la Guerra Federal


El alzamiento en las sierras de Carabobo del campesino y mestizo Francisco Rangel, participante de la Guerra de Independencia a las órdenes del general Zaraza, detonó la revolución popular denominada Guerra Federal.

Sin embargo esta guerra, no fue sólo una lucha por la formación de un sistema federal de gobierno, ya que fue una rebelión campesina con las mismas pretensiones de las rebeliones de esclavos en 1812/14, la precedió la rebelión campesina de 1846-47, en la cual participo activamente Ezequiel Zamora, esta guerra fue la continuidad de la Guerra Social insertada y no concluida en la Guerra de Independencia. Boves lideró la Guerra Social en Venezuela, más su muerte en la batalla de Úrica posterga la conclusión de esta guerra, quedando todo un pueblo sin líder para continuar la lucha. Este pueblo tendrá que esperar cuatro décadas, para que se presente otro líder con las mismas cualidades de José Tomas Boves, con su gran pericia militar, su desprendimiento, su heroísmo, su dureza de carácter y su influencia popular y el mismo aparece en la figura de Ezequiel Zamora, a quien llamaran el “General del Pueblo Soberano”.

La guerra Social
siempre protagonista…

Ezequiel Zamora, tenía como objetivo la igualdad de las clases sociales, el reparto de las tierras, la supresión de contribuciones y liquidación de la oligarquía. Para él, la palabra Federación eran las masas campesinas y a pesar que estos objetivos no aparecen en los proyectos de gobierno, ya que estos eran acuerdos entre las diferentes fracciones liberales, siempre estarán presente en Zamora y sus mas cercanos, a través de proclamas, órdenes, alocuciones y misivas. La población venezolana no se conformaba con tener autonomía en las provincias, quería igualdad, tierras y libertad, por eso estalla vengativa, anárquica y violenta en contra de la opresión hereditaria, la vieja discriminación, cuyas raíces viene de la colonia. En Zamora, las masas veían un liderazgo diferente al de los tradicionales caudillos, el representaba los legítimos intereses de los campesinos, de los desposeídos, que nuevamente se lanzan a la “Guerra Social” que desató Boves en 1813, buscando una sociedad justa que permita la felicidad del pueblo.

Distintos intereses

Los principales líderes de La Guerra Federal, Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco, acompañados de ilustres y terratenientes, promovían un régimen de libertades formales, democrático burgués, que limitara el poder de la oligarquía heredera de los mantuanos de la colonia. Pero la mayoría, conformada por campesinos y algunos intelectuales radicales, buscaban la igualdad de las clases sociales desde la guerra de independencia, a estos los encabezaba Ezequiel Zamora. Estos objetivos populares quedaron demostrados en el pronunciamiento de Barinas, luego que ésta fuera ocupada por las fuerzas militares de Zamora el 18 de mayo de 1859. Se establecen en este pronunciamiento como “principios del Gobierno Federal”; la abolición de la pena de muerte, la libertad absoluta de la prensa, la libertad de tránsito, de asociación, de representación y de industria, la prohibición perpetua de la esclavitud, la inviolabilidad del domicilio, exceptuando los casos de delitos comunes judicialmente comprobados, la inviolabilidad de la correspondencia y de los escritos privados, la libertad de cultos, el derecho de residencia a voluntad del ciudadano, la independencia absoluta del Poder Electoral, para que ni antes de su ejercicio ni después de él dependa de ninguno de los funcionarios de los demás ramos de la administración, la creación de la milicia armada nacional, la administración de justicia gratuita en lo secular, la abolición de la prisión por deuda, el derecho de los venezolanos a la asistencia pública en los casos de invalidez o escasez general, la libertad civil y política individual, la seguridad individual, la prohibición del arresto o prisión sino por causa criminal precedida evidencia de la comisión de un delito y los indicios vehementes de la culpabilidad. Es evidente que este pronunciamiento revolucionario de Barinas va mucho más allá del Programa de Gobierno Federal, es tan avanzado en justicia social, que aún se lucha por su consecución. Más allá de la lucha por establecer los principios liberales, era una lucha contra las clases dominantes, por destruir su poder económico y político, casi logrado después de la Batalla de Santa Inés, en diciembre de 1859 y boicoteado con la muerte de Zamora el 10 de enero de 1860, y la desastrosa gestión militar de Falcón, que lo llevó a la derrota de Coplé el 17 de febrero de 1860, impidiendo la abrumadora victoria que había señalado el genio militar de Zamora en Santa Inés.

Cambio de opresores

El triunfo de la insurrección campesina era posible, en ese momento de santa Inés, lo difícil era instaurar un régimen democrático popular, que no existía en país alguno, no lo iban a permitir en una sociedad agraria como la nuestra. El afianzamiento de una nueva clase dominante, con el dinamismo que hubiera aportado al desarrollo del país pudo haber sido mucho mayor al que desarrollaron los tímidos liberales Falcón y Guzmán. La anticipada muerte de Zamora, favoreció que prevalecieran quienes deseaban un cambio puramente formal, el cual se concretó con la firma del Tratado de Coche, el 24 de abril de 1863 un simple cambio de opresores en el gobierno, sólo que en lugar de conservadores y constitucionalistas, se proclamaron liberales y federales. La organización económica, la que constituía el fundamento de la oligarquía, quedó intacta, simplemente se sumaron nuevos apellidos al lado de los viejos que controlaban la riqueza y monopolizaban el comercio. Al igual que sucedió en 1814, con la muerte del guía del movimiento revolucionario del pueblo, José Tomas Boves, la muerte de Ezequiel Zamora, dejó pendientes las aspiraciones del campesinado. Bajo la conducción de Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco, la Federación terminó siendo una deformación de lo que originalmente había proyectado Zamora, nuevamente, la ausencia de un sólido liderazgo que continuara la lucha cercenó las posibilidades de triunfo de los desposeídos.

¿Quién era Ezequiel Zamora?

Emilio Navarro, uno de sus lugartenientes describe a Zamora de esta manera: “Era un soldado verdadero, valiente, incapaz de cometer ningún atentado, era por lo natural agradable de trato, afable con las familias sin que aspirase de ellas lo más pequeño en su perjuicio; no podía ser indiferente con sus amigos de campaña, los que prestaban servicios de buena fe a la causa de la Federación, liberal doctrinario, generoso y de buenos sentimientos, acérrimo enemigo de la mentira, odiaba en sumo grado a los ladrones; cruelmente despreciaba las engañifas; jamás ofrecía sin cumplir religiosamente, trataba con marcadas demostraciones de respeto a sus propios enemigos políticos que se distinguiesen por méritos dignos, aunque fuesen sus prisioneros, amigo generoso del débil. En los golpes de la adversidad mostrábase con carácter inflexible, valor, constancia y perseverancia, conocía en sumo grado a los políticos de Venezuela en sus aspiraciones, a los calculistas y tránsfugas. Consecuente con sus amigos, cualquiera fuese su rango social, sólo a ellos hablaba con franqueza y les daba sus consejos...” Ezequiel Zamora, llegó a infundir verdadero terror en los oligarcas que con su muerte, sintieron un gran alivio a los extremos que Juan Vicente González llegó a escribir: “Bala afortunada. Bendita sea mil veces la mano que la dirigió”. Zamora no representaba exclusivamente los ideales federales y liberales, principalmente defendía la causa de los desposeídos, su guerra era una guerra contra los poderosos, contra los oligarcas en general, y su objetivo era la igualdad social.

En manos de quien quedo la lucha del pueblo… Una vez muerto Zamora, por la bala asesina de su propio bando, la jefatura de la Federación queda en manos de Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco, quienes en contraste con el “General del Pueblo Soberano” no luchaban por las clases de los desposeídos. Héctor Mujica describe la situación así: “Es bien claro desde el comienzo que tanto Falcón como Guzmán Blanco representan la conciliación, la posibilidad de un entendimiento con el enemigo”. Emilio Navarro dice de Falcón lo siguiente: “Por el conocimiento que tuve del General Juan Crisóstomo Falcón desde sus primeros días en la política, comprendí que este jefe era sumamente superfluo en la línea política...mi padre, el Coronel Carlos Navarro, como el modesto y sabio José Melitón Toledo andaban en pos de él, evitándole una multitud de flaquezas que diariamente cometía Falcón en Coro, con los enemigos del partido liberal, uniéndoseles en sus complots, ofreciéndoles sus servicios, méritos y prestigios a sus propios enemigos. Sólo con la ambición de figurar representaba este tristísimo papel, que los legítimos liberales trataban de disimular”. Falcón fue acusado por una buena parte de los jefes federales de ser el responsable directo de la muerte de Zamora. Brito Figueroa en su obra “Tiempos de Ezequiel Zamora” concluye que Zamora fue asesinado por un espaldero de Falcón, de apellido Morón. El Coronel Joaquín Rodríguez, afirmaba que Guzmán Blanco, disgustado con Falcón en una ocasión, afirmó que este era responsable directo del asesinato de Zamora. Lo que si esta claro fue que el triunfo de a Guerra Federal no fue el triunfo de la causa por la que luchaban los campesinos alzados bajo el mando de Zamora. Lo que se inició como un enfrentamiento por el poder político entre dos fracciones de las clases dominantes, se convirtió en una auténtica Guerra Social contra la opresión de las clases oligárquicas.

03/03/2010