OPINION

Valores para la Vida
No estás deprimido, estás distraído (V)

Felicidad amigos, se ha tornado un tanto largo este texto; sin embargo creo que vale la pena pasearnos por todo su contenido, tomando en cuenta que son muy verídicas sus palabras. Deseo las disfrutes y las sientas en tu corazón. Te recuerdo que fueron escritas por el argentino Facundo Cabral; quien dice que desde Buda hasta Rembrandt, desde Mozart a Picasso, desde Copérnico a Freud. Somos el viento que refresca y la lluvia que renueva, somos la nieve del invierno y las flores de la primavera, somos la luna, el sol, somos otro fruto de Dios.

Yo soy un recién nacido, pero por la experiencia que guardó mi memoria, ya no quiero herir a nadie, sé que la agresión trae enfermedad, complica más las cosas. Somos parte de la misma cosa por lo tanto, si te hago mal, me hago mal. Antes me movía la razón, que es objetiva, ahora el amor, que es la razón del Universo. Pero no perdí el fuego, es más, ahora tiene mayor calidad, antes quemaba y ahora ilumina, es decir que pasé de destructor a constructor. Al pobre le hablo de esperanza y al rico de conversión. La esperanza salvará al pobre y la conversión purificará al rico. La esperanza del lado del pobre y la conversión del lado del rico, acercará a nuestros hermanos y yo vine a trabajar para ese encuentro y cuando todo se junte, no habrá cerraduras en las puertas, ni habrá fronteras. Entonces todos compartirán todo, por lo tanto reinará el buen humor.

No estás deprimido estás distraído de la paz. Te pregunto, cuándo vas a dejar de pelear para comenzar a vivir, porque no se pueden hacer las dos cosas a la vez. Me preguntas cuándo volverá Jesús, y te digo que nunca se fue, siempre estuvo en tu corazón, sólo tienes que callar a la cabeza y escucharlo. Nadie se hace la gran pregunta ¿quién soy? Todos siguen cumpliendo un papel, generalmente decidido por los demás, como el éxito y el fracaso. Todos, son lo que se ve, sus cuerpos o sus logros materiales y las cosas materiales son tan importantes, que los amores que comienzan en los parques terminan en los tribunales. Todos, ejercen la mendicidad de alguna manera, olvidando o no enterándose jamás que son príncipes, partes de un universo extraordinario, al que olvidan por pequeñeces locales, parroquiales, y a veces solo familiares. Reconozco muchas caras y conozco algunos nombres, pero pocos individuos que sepan quienes son. Me preguntas dónde puedes encontrarme, y te digo en cualquier parte, porque soy parte del universo.

El nombre y el oficio son distracciones, cárceles, limitaciones; son un camino que nos marcan y que seguimos ciegamente. Tan ocupados, que jamás nos detenemos a pensar quienes somos. El espíritu, que es lo que somos, no acepta condiciones, no hay que confundir lo material con la realidad, por lo tanto no hay fronteras aunque la mayoría lo necesite por miedo a lo infinito. Así se inventó a instituciones como el matrimonio, el nacionalismo, los ideales, la patria. Estacas a la que se atan para no tener que vivir la totalidad. La casa de uno es uno. Por eso, yo estoy bien en todas partes, a mi casa entran y de mi casa salen pensamientos y sucesos constantemente. Si mi casa soy yo, que soy parte del todo, mi casa es este mar y esta playa, esos delfines y este hotel, esta silla y aquel velero que deja una estela blanca sobre el turquesa que inventa la luz, que también es mi casa, así como la sombra que puebla los laberintos de la mente de los locos, que también son mi casa. Así, como la música de Mahler, la pintura de Cézanne, los cigarros de Davidoff y el rock and roll.

No puedes mover a tu cuerpo, porque está demasiado cargado de pasado. Olvida hasta tu nombre y comienza de nuevo en este momento e inmediatamente sentirás que vives en un mundo maravilloso. Cuando sientes que no eres lo que piensas, puedes volar. El principio y el final, es decir la vida y la muerte, son invenciones de la mente. ¡Cuánto sufres cuando se va tu hijo! Te acostumbraste a pensar, que eras sólo padre. Deja al pasado de lado y sentirás toda la vida, sólo las moléculas se disuelven, la conciencia no muere con la materia. La luz de la conciencia seguirá iluminando los infinitos caminos de la vida. No somos tan malos como creemos. La paz es posible y la paz, es el punto más alto que podemos alcanzar.

Continúa…
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23/06/2011